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  Por el libro
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4 de enero de 2022

Sin Comillas

Las operadoras de telecomunicaciones AT&T y Verizon finalmente aceptaron retrasar la entrada en vigor del servicio de sus nuevas bandas de frecuencia 5G, después de que el domingo hubieran rechazado la petición de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés). La FAA habían advertido que las aerolíneas podrían verse seriamente afectadas por culpa del despliegue de redes 5G en 46 áreas metropolitanas.

El servicio 5G, previsto para empezar el 5 de diciembre, ya se había pospuesto por primera vez para al 5 de enero y se había pedido una suspensión adicional de dos semanas.

Los fabricantes de aviones Airbus y American Boeing expresaron recientemente su “preocupación” por la posible interferencia del 5G con los radio-altímetros de los aviones. Ante esto, las dos compañías argumentaron que “actualmente, aviones estadounidenses entran y salen de Francia todos los días con miles de pasajeros estadounidenses y con el pleno visto bueno de la FAA”.

El problema radica en el uso de la conocida como banda C, un conjunto de frecuencias en el espectro radioeléctrico que oscila entre los 3.7 y los 4.2 Ghz y que las compañías operadoras de telecomunicaciones han adquirido para ampliar la cobertura de la nueva generación de redes de telefonía móvil.

Estas frecuencias pueden interferir con los altímetros por radar que se utilizan en muchos aeropuertos y aeronaves como complemento a los altímetros barométricos. Aunque los altímetros por radar utilizan frecuencias distintas y reservadas, están lo suficientemente cerca dentro del espectro radioeléctrico, según técnicos de la organización, como para que se puedan producir interferencias.

Estos dispositivos son esenciales para poder realizar maniobras de aproximación a la pista, sobre todo cuando hay condiciones meteorológicas poco favorables, y se usan en los principales aeropuertos internacionales. Si no fuese posible fiarse de ellos por culpa de posibles interferencias, la FAA tendría que cambiar los protocolos de aproximación, espaciando más los vuelos o desviándolos cuando la lluvia, el viento o la visibilidad dificulten el aterrizaje.

Las compañías de telecomunicaciones han pagado más de $70,000 millones por los permisos de emisión en estas frecuencias. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) asegura que la FAA está exagerando el problema y que no hay posibilidad de que el despliegue de las redes 5G afecte realmente al tráfico aérea.

Las compañías y la FCC proponen atenuar la señal de las torres 5G en las inmediaciones de los aeropuertos, pero las aerolíneas y la FAA han descartado esta opción.