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  Por el libro
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30 de enero de 2026

El Vocero

La inflación, el alza en los precios de los alimentos y de las utilidades, fueron algunos de los factores que impulsaron a la baja el nivel de confianza del consumidor al cierre del año 2025, tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos continentales.

El año cerró con una confianza promedio de 40.3%, la más baja en los últimos cuatro años. En el 2022, el promedio fue de 47.5%; en el 2023 fue 59.4%; y en el 2024 fue 53.3%, según datos de la firma local Inteligencia Económica.

Los datos también revelan que la confianza del consumidor aumentó levemente en diciembre a 42.8%, desde la caída de 32.4% de octubre del mismo año.

Sin embargo, esa alza, acorde con la economista Chantal Benet, suele estar atada a la temporada navideña, cuando llega el bono de Navidad, y otros incentivos que podrían impactar esa percepción de los consumidores.

“Esa confianza del consumidor está bien atada a lo que es cambio en precios. La inflación tiene un gran efecto sobre la confianza del consumidor y, a lo mejor, no tiene que ser materialmente cambio en precios, pero hasta la discusión de que va a venir un aumento, tiene un impacto sobre la confianza de los consumidores”, explicó Benet, aclarando que incide la percepción de la economía, más que el actual desempeño.

La economista reconoció que este modelo es muy similar —sino idéntico— al de la confianza del consumidor en Estados Unidos, particularmente en 2025. A medida que en Estados Unidos, la discusión sobre aranceles y recortes federales deterioraba la confianza del consumidor, ese mismo clima retórico se replicaba en Puerto Rico.

En Estados Unidos, la confianza cayó a 84.5 puntos en enero de 2026, una baja de 9.7 puntos en comparación con diciembre del 2025 (94.2), convirtiéndose en su nivel más bajo desde 2014, de acuerdo con The Conference Board.

Acorde con The Conference Board, entre los ajustes principales de los estadounidenses, mencionaron recortes en compras de autos, muebles, electrodomésticos y otros bienes duraderos, además de moderar viajes y servicios discrecionales. A cambio, el gasto se desplaza hacia experiencias económicas y necesidades básicas, con mayor actividad en restaurantes, servicios digitales y cuidado personal, mientras los consumidores evitan compromisos costosos en un clima de creciente incertidumbre económica.

En el caso de los puertorriqueños, las principales preocupaciones incluyen la criminalidad, vivienda, salud mental y los costos médicos.

Numeraria

40.3%

el promedio de confianza del consumidor puertorriqueño durante el 2025.

En cuanto a los ajustes, los gastos en comida fuera del hogar encabezaron el primer lugar con 51% de los encuestados, seguido por las mejoras en el hogar, comida para el hogar, compra de ropa y zapatos, y la energía eléctrica.

De hecho, este último se posicionó en el primer lugar el último mes del año.

“Esta es la primera vez durante el año que vimos esa respuesta llegar en primer lugar, porque usualmente era gasto en comida afuera o mejoras y renovaciones en el hogar. Aunque, esa (mejoras y renovaciones) también subió durante el 2025 por los aranceles. Dueños de ferretería se nos acercaron y nos dijeron que vieron esos cambios. O sea, que es un consumidor que está ya preocupado por esos dos temas: la economía y los costos en el hogar”, resaltó Benet.

De acuerdo con José García López, economista y profesor de la escuela Graduada de Administración Pública en la Universidad de Puerto Rico (UPR), estos ajustes están alineados a los cambios inflacionarios.

“Cuando las personas dejan de consumir alimentos para poder pagar la farmacia o pagar la luz o el agua, que es un eje importante, a eso se le llama efecto de ingreso”, dijo García López.

Explicó, además, que el efecto ingreso ocurre cuando ante el aumento en los costos o la reducción del poder adquisitivo, las personas reorganizan su presupuesto y dejan de comprar ciertos bienes —incluso alimentos— para poder cubrir gastos esenciales como medicamentos, electricidad o agua.

“El efecto de los precios repercute en tu poder adquisitivo y reduce tu ingreso real a este efecto. Porque el asunto de la inflación va erosionando el poder adquisitivo que uno tiene para comprar”, mencionó.

Acorde con las estadísticas del Índice de Precios del Consumidor (IPC) del Departamento del Trabajo, para el mes de noviembre, el dato más reciente disponible, el poder adquisitivo del dólar del consumidor alcanzó los 72 centavos.

Expectativas

A preguntas sobre las posibles tendencias de la confianza del consumidor a corto plazo, García López explicó que para los economistas hacer un pronóstico requiere apoyarse en cifras oficiales.

Sin embargo, cuando esos datos no reflejan lo que realmente perciben los consumidores, anticipar el comportamiento puede ser difícil.

Al respecto, Benet aclaró que el comportamiento es impredecible, anticipó que, de comportarse similar a los últimos meses, podría mantenerse estable o reducirse.

“Cuando nosotros les preguntamos, en los próximos tres meses, cómo entiende que esa situación va a estar, la mayoría contesta de manera neutral tirando casi a negativa. Así que esa expectativa de que la situación mejore, esa confianza que hay de que haya algún tipo de mejora no está sucediendo”, puntualizó la economista.