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  Por el libro
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11 de junio de 2018

Primera Hora

Esto impide que muchos ciudadanos sigan desprotegidos tras el azote de María, mientras otros no pueden prepararse para enfrentar un nuevo fenómeno atmosférico.
Para muestra con un botón basta… y María fue más que un botón.
A raíz de la destrucción que sufrió la Isla tras el embate de fenómeno, son muchos los hogares e instalaciones que necesitan reparaciones. A su vez, ahora son más los ciudadanos que por esta devastadora experiencia buscan proteger sus propiedades de cara a la nueva temporada de huracanes que recién comenzó.
Pero en el intento de prepararse, muchos se han encontrado con que sus órdenes de servicios no estarán a tiempo para los meses pico cuando azotan estos ciclones (agosto y septiembre).
Entonces, ¿contamos con los materiales necesarios para la reconstrucción del País y para la protección de las propiedades en caso de enfrentar otro huracán? ¿La demanda de productos y servicios, como tormenteras y cisternas de agua, es demasiada? ¿O los materiales para su elaboración están llegando a la Isla a cuenta gotas?
La presidenta de la Asociación de Comerciantes en Materiales de Construcción (ACMC), Ana Bidó, confirmó a Primera Hora que hay un retraso en la llegada de materia prima y productos relacionados a esta empresa y que se ha trastocado toda la industria, desde los suplidores internacionales así como también los pequeños comerciantes de la Isla.
“Obviamente, después del huracán hemos enfrentado un sinnúmero de situaciones, tanto en el recibo de materias primas como de productos terminados, para suplir la gran demanda que hay en Puerto Rico. A su vez, la demanda a esos proveedores que tenemos fuera ha aumentado y nosotros les hemos cambiado la historia a ellos también. Muchos trabajaban con una capacidad en sus producciones y ahora esto ha aumentado sustancialmente”, confirmó la presidenta de la ACMC.
Estos retrasos en el recibo de materiales redundan en listas interminables de espera, tanto para recibir la materia prima y poder fabricar un producto o brindar un servicio; así como para vender los productos en ferreterías, para quienes necesitan utilizarlos en la reconstrucción y/o protección de sus hogares, sin contar para quienes los requieren en sus labores profesionales.
“Ha sido bastante retante, porque estamos trabajando con unos listados de espera altos y tenemos retraso en materiales, como la madera y el zinc. En este último mes hemos visto unos avances en las programaciones de las empresas y las listas de espera han bajado un poco, pero todavía no estamos a un 100%. No estamos recibiendo los materiales en el momento en que los necesitamos y, definitivamente, las listas de espera todavía son altas”, indicó Bidó.
Para Marcos Rodríguez, mayorista dueño de Millenium Group, empresa que importa herramientas de construcción desde México, hay variables que han contribuido a que actualmente la industria no pueda cumplir con la altas demanda de materiales y servicios, entre estos la firma del presidente estadounidense Donald Trump para aprobar un aumento de 25% en los aranceles al acero extranjero, y un 10% al aluminio extranjero, con el fin de que las empresas estadounidenses puedan tener ventaja y que las extranjeras busquen instalarse en la nación americana para crear sus productos.
“Hay varios factores que están afectando el flujo de materia prima. Primero, están los aumentos en las tarifas de aranceles firmadas por Donald Trump. Esto ocasiona que tengamos que estar moviéndonos de país en país para buscar estas materias primas a mejores costos para minimizar el impacto económico, porque, a fin de cuentas, quien paga las consecuencias es el consumidor. Otro factor clave es que en Estados Unidos y toda esta zona pasaron varios huracanes, como Harvey, Irma y María, por lo que la demanda de estos productos se ha disparado”, expuso Rodríguez.
Además de estos factores, la burocracia para importar al País es otro de los escollos con los que se topa la industria, razón por la que muchas veces los contratistas y otros clientes van a sus ferreterías y no consiguen lo necesario para los proyectos, o peor aun, lo obtienen a un costo extremadamente alto, debido a que los importadores tienen que hacer ajustes en los precios por la pérdida de tiempo y dinero, y esto llega en cadena hasta el consumidor.

“Tenemos que lidiar con las leyes de cabotaje, si los productos vienen de diferentes países, hay que pagar de puerto en puerto y ese tema de logística nos retrasa. En nuestro caso, importamos mercancía de México y por las leyes de cabotaje el barco no puede llegar directamente a Puerto Rico, sino que llega a Jamaica y allá mueven la mercancía a un barco de bandera americana. Ese proceso hace que se retrase más y, aparte, encarece los fletes porque las tarifas se van ajustando. Además, los que importamos de otros países que no son Estados Unidos tenemos que pasar por el proceso de aduana, el cual es impredecible, porque pueden tardarse entre dos y tres días a varias semanas. Todo esto hace que se le encarezca el costo al usuario final, por los gastos que uno tiene que incurrir”, ejemplificó Rodríguez.