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  Por el libro
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6 de noviembre de 2018

Yahoo

Las autoridades del Reino Unido están investigando a importantes empresas de Internet para saber si su política de poner precios cumple con la ley o es una estafa a gran escala. La decisión final podría cambiar Internet tal y como lo conocemos.

Cuando vas al supermercado, pagas lo mismo por un kilo de carne que tu vecino o que cualquier otro que realice la misma acción. Lo mismo pasa con los refrescos, con la leche y con todo. A menos que los demás clientes tengan una tarjeta de fidelización o se beneficien de un determinado descuento, los precios que pagan son exactamente iguales. Sin embargo, Internet es otra historia.

El comercio electrónico es tan sofisticado, que los precios ya casi son personales e intransferibles. Por ejemplo, no es lo mismo comprar un billete de avión con destino a Estados Unidos desde Europa que el trayecto inverso. Quien lo haya intentado habrá descubierto que los estadounidenses, obtienen precios más económicos que los europeos, y eso que tienen mayores ingresos.

¿Cuál es el motivo de este cambio de precios? Básicamente, la demanda: en Estados Unidos es menos habitual hacer turismo hacia el Viejo Continente que la revés, por lo que la tarifa es diferente. Además, si compramos un billete de avión desde un ordenador de Madrid con el trayecto Varsovia-Nueva York, pagaremos menos que si lo compramos desde la capital de Polonia.

Este es solo un ejemplo, pero miles de compañías hacen lo mismo de manera continua: poner los precios de forma individual. Pero, ¿es eso legal? ¿No es una injusticia que unos paguen más que otros?

Para responde a estas dos preguntas el Gobierno del Reino Unido ha creado una comisión especial que va a determinar si los derechos de los consumidores británicos están siendo vulnerados online debido a este tipo de estratagemas.

Según informa Techcrunch, la Competition Markets Authority (CMA) es el organismo encargado de realizar este estudio que va a poner su atención especialmente en tres categorías de ofertas: paquetes vacacionales, automóviles y electrodomésticos.

El CMA espera determinar si la estrategia de los precios personalizados es una práctica masiva, y cómo los negocios la llevan a cabo: si usan motores de búsqueda para comparar precios, si realizan acciones destinadas a que los consumidores no obtengan las mejores ofertas (por si los comparadores están trucados de alguna manera), etc.

“Las empresas del Reino Unido están liderando el camino para aprovechar el poder de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de hacer negocios, beneficiar a los consumidores y ayudarlos a ahorrar dinero. Pero tenemos claro que las empresas no deben abusar de esta tecnología y los datos de los clientes para tratar a los consumidores, especialmente a los vulnerables, de manera injusta”, ha asegurado Greg Clark, secretario de negocios del CMA, en un comunicado de prensa en el que se ha anunciado la investigación.

Este paso del Gobierno británico se produce dos meses después de que la organización de consumidores Citizens Advice denunciara este tipo de prácticas en el negocio de los seguros y de los teléfonos móviles. Además, la Financial Conducrt Activity (FCA) la agencia gubernamental encargada de que los derechos de los consumidores británicos no se vulneran, lleva meses investigando a decenas de empresas sospechosas de personalizar los precios no para ofrecer las mejores ofertas, sino para que los usuarios paguen más que nadie.

Si la CMA termina encontrando algún tipo de estafa, podría obligar a las empresas de Internet a operar con precios fijos e inamovibles –a menos que estén en periodo de rebajas- una acción que puede sentar como un tsunami en la cuenta de resultados de miles de compañías. ¿Se les acabó el chollo?