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| Por el libro |
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25 de septiembre de 2026
El Vocero
El alza del diésel no solo representa un mayor gasto para los transportistas, sino que podría terminar reflejándose en el precio de los productos que consumen diariamente los puertorriqueños, aseguraron especialistas consultados por EL VOCERO.
A este impacto se suma la presión sobre comercios y empresas que utilizan generadores para operar durante interrupciones del sistema eléctrico, lo que podría elevar aún más sus costos.
Dato relevante
El precio del diésel ha registrado un incremento cerca de un 90% en Puerto Rico en comparación con el año pasado, rozando los $1.60 por litro (unos $6.00 por galón).
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El precio del diésel ha registrado un incremento cercano al 90 % en Puerto Rico en comparación con el año pasado, rozando los $1.60 por litro (unos $6.00 por galón). Mientras, a nivel de Estados Unidos, el galón de diésel ha roto récords históricos superando los $6.49 y $6.52, impulsado por tensiones geopolíticas en el Oriente Medio y la escasez de combustible refinado.
El presidente de la Asociación de Detallistas de Gasolina, Luis Gueits, mencionó que el problema principal que se tiene por el precio del diésel es que todos los productos que se reciben en la Isla, como comestibles, artículos de primera necesidad, y el transporte terrestre y marítimo se ven afectados por el aumento.
Toda la cadena de distribución se ve afectada por el aumento en el costo de transporte por el aumento del diésel. Básicamente, todo lo que es la canasta básica y todos los productos que consumimos, eventualmente, sino es que ahora pueden recibir un aumento.
Luis Gueits
Presidente de la Asociación de Detallistas de Gasolina
“Toda la cadena de distribución se ve afectada por el aumento en el costo de transporte por el aumento del diésel. Básicamente, todo lo que es la canasta básica y todos los productos que consumimos, eventualmente, sino es que ahora, pueden recibir un aumento”, sostuvo Gueits.
Añadió que los comerciantes pasan el costo a los consumidores de alguna u otra forma porque les resulta imposible asumir ese gasto con todos los aumentos que se han experimentado en el País.
“Todo esto ha sido una bola de nieve que lamentablemente ha hecho aumentar los costos operacionales en los comercios de Puerto Rico”, subrayó el detallista de gasolina.
Con él coincide, el presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD), Alan Taveras, quien mencionó que el alza en el precio del petróleo representa una preocupación importante para el sector comercial porque su impacto va mucho más allá del costo de la gasolina y el diésel, ya que en Puerto Rico, por su condición de Isla, prácticamente toda la cadena de suministro está expuesta directa o indirectamente al costo del combustible: transportación marítima, distribución, entregas, vehículos comerciales y servicios de suplidores.
“Para las pequeñas y medianas empresas (pymes) esto representa presión adicional sobre unos costos operacionales que ya son elevados. Cuando aumenta el costo de transportar y distribuir mercancía, el comerciante enfrenta decisiones difíciles para proteger sus márgenes y, eventualmente, parte de esa presión puede reflejarse en los precios que paga el consumidor. Precisamente por este escenario, desde el CUD hemos planteado la necesidad de revisar aquellas cargas locales sobre las que Puerto Rico sí tiene capacidad de acción. Esta semana presentamos ante el Senado nuestra propuesta de una reducción sustancial e inmediata de la ‘crudita’, acompañada de un plan para su eliminación progresiva, con responsabilidad fiscal y resultados medibles”, resaltó Taveras.
El ejecutivo añadió que el gobierno local y el pueblo no pueden controlar el precio internacional del petróleo, pero sí se puede evaluar medidas que ayuden a reducir el costo de hacer negocios y den un respiro tanto a las pymes como a los consumidores.
Sobre la situación, Carlos Crespo, presidente del sector de gasolina del Centro Unido de Detallistas (CUD), añadió que el 80% de la Isla se mueve por la dependencia del petróleo y dentro de esa dependencia está el diésel. Resaltó, además, que cuando se interrumpe el servicio eléctrico en la Isla, la parte industrial y comercial tienden a prender los generadores eléctricos que son dependientes del diésel para poder continuar sus operaciones.
“Estamos hablando de que hay generadores en negocios medianos que tienden a usar $200 a $300 diarios en diésel y es un gasto exorbitante hoy día”, comentó Crespo.
Entre tanto, el coordinador del Frente Amplio Camionero, Carlos Rodríguez, indicó que el efecto de los precios que ha alcanzado el diésel, sumado a la posibilidad de continuar su tendencia alcista, llegará un momento en donde nadie podrá prestar los servicios que brindan en la Isla.
“Se hará un disloque no solamente con los camiones, los hospitales necesitan las plantas, las imprentas necesitan operar con el diésel. Es un efecto dominó que iría mucho más allá de solamente el movimiento de los camiones y la canasta básica. Sería un disloque terrible”, puntualizó Rodríguez.
Contrario a lo que ha estado circulando por las redes sociales de una posible escasez de productos en la Isla, todos los analistas han coincidido en que por el momento no existe amenaza alguna, por lo que no es necesario abarrotar los comercios para pertrecharse de productos. Aclararon, que justamente esa práctica sería la que pudiese generar una escasez artificial.

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