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  Por el libro
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22 de junio de 2017

Sin Comillas

Por redacción de Sin Comillas

La prohibición para depositar cenizas de carbón en terrenos y para almacenar las cenizas durante más de 90 días como propone el Proyecto del Senado 81, podría obligar a AES Puerto Rico a detener sus operaciones temporeramente, advirtió la compañía.

Según Manuel Mata, presidente de AES Puerto Rico, “el espacio de almacenamiento del agregado manufacturado es limitado y una prohibición como está propuesta en el Proyecto del Senado 81 podría obligarnos a detener las operaciones temporeramente”. El ejecutivo considera que la medida es discriminatoria porque permite la importación y el uso de cenizas de plantas eléctricas de carbón de otras partes del mundo, mientras se restringe el uso de las producidas en Puerto Rico.

Desde hace 15 años, AES Puerto Rico se dedica a suplir a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) el 15% de la electricidad que se consume. “Esto lo hemos hecho al costo más bajo del sistema eléctrico y de una manera segura y confiable; resultando en un ahorro de más de $1,000 millones al pueblo de Puerto Rico”, explicó Mata.  “Últimamente, unas ordenanzas municipales ilegales, grupos de presión violentos y una serie de iniciativas legislativas pretenden impedir el manejo correcto y legal de los subproductos de la combustión del carbón, tanto cenizas como materiales manufacturados, lo que podría afectar próximamente las operaciones de la planta en Guayama”.

Mata advirtió que en caso de que se detenga la operación de la planta de AES en Guayama la consecuencia más inmediata sería la caída de la confiabilidad del sistema eléctrico, lo que podría ocasionar apagones frecuentes en todo Puerto Rico. “Consecuentemente la AEE tendría que generar energía a un costo muy superior al actual con plantas que no cumplen con las regulaciones ambientales, lo que además incrementaría el costo de la electricidad que paga el consumidor”.

“En todo este tiempo AES Puerto Rico ha tenido que asumir varias subidas del IVU, del CRIM, impuestos a corporaciones, costos de dragado del puerto aledaño a la planta y, a pesar de que las tarifas eléctricas han sido afectadas por la situación del país, AES Puerto Rico ha mantenido sus tarifas en un promedio de 8.5 cts/kwh: la más económica de todo el sistema”, declaraba Mata.

Por otra parte, y a pesar de que “todas las pruebas y datos científicos han confirmado la no toxicidad y detallado los usos beneficiosos de los subproductos de la combustión, AES Puerto Rico ha estado sufriendo ataques injustificados y viciosos de grupos políticos y sociales que han puesto serias trabas a la operación de la planta al no permitir físicamente el uso de las cenizas y sus productos manufacturados para solidificar desperdicios líquidos de la manufactura, para base de carreteras o en cubierta diaria de vertederos como la misma EPA recomienda”, señaló el presidente de AES Puerto Rico.

“El gobierno de Puerto Rico a través del Departamento de Desarrollo Económico está trabajando conjuntamente con AES y otras empresas privadas creando nuevas alternativas comerciales que redundarán en el desarrollo económico de la Isla. Como dijo el Gobernador, pronto se informará al país de estos proyectos que permitirán otros  usos  beneficiosos de los productos de AES. Mientras se ponen en marcha estos proyectos, necesitamos mover el material  en Puerto Rico como siempre se ha hecho, de lo contrario esta situación podría obligarnos a detener las operaciones de la planta temporeramente”.

El periodista Omar Alfonso, de La Perla del Sur, y el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) publicaron el año pasado una serie investigativa denunciando la peligrosas repercusiones para la salud y el ambiente de la contaminación de las cenizas de carbón. La serie denuncia que AES ha dispuesto de miles de toneladas de cenizas de carbón en Puerto Rico desde el año 2002 sin cumplir las regulaciones existentes. Comunidades y grupos ecologistas también han denunciado los peligros del almacenamiento de las cenizas.