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  Estirando el chavito
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 / Foto por: Consumer Reports

Consumer Reports

¿No le gusta regatear? No es el único. Nuestra nueva encuesta nacional reveló que solo el 48% de los compradores intentaron regatear para obtener un mejor precio en productos y servicios cotidianos en los últimos tres años, porcentaje menor en comparación con el 61% en 2007. Pero si no tiene las agallas para hacerlo, usted se lo pierde. El 89% de los que regatearon tuvieron éxito al menos una vez. Los que regatearon con éxito al comprar muebles ahorraron $300 en promedio, al igual que los que cuestionaron algún cargo relacionado con su atención de salud. Aquellos que cuestionaron los planes de telefonía móvil ahorraron $80.

Es obvio que las personas que no regatean están perdiendo dinero. Entre los casos exitosos que hemos escuchado se encuentran:

· Karen Wessel, ayudante de maestro de Tuckahoe, N.Y., necesitaba una cirugía de catarata, pero no contaba con seguro médico. La recepcionista del consultorio de su optometrista, en una ciudad pudiente, le dio un precio estimado de $10,000. Pero el optometrista también tiene una oficina en una pequeña ciudad y le sugirió visitar a un colega allí. “Les expliqué que no tenía seguro médico, mencioné que entendía que la cirugía costaría alrededor de $10,000, y pregunté si podía recibir algún tipo de indulgencia”, comenta Wessel. El médico accedió a operar en una clínica con costos menores en lugar de un hospital y aceptó $1,000 por sus servicios. La tarifa del establecimiento fue de $1,100 y $300 por la anestesia. En total: $2,400. “El campo de seguros médicos es como una enorme casa de humo y espejos, y uno puede perderse o desviarse con facilidad si no presta atención”, comentó la paciente aliviada. “Tengo un estilo conciliador, siempre tengo mi chequera a la mano y ofrezco pagar en el momento”.

· El ejecutivo bancario jubilado Ed Detwiler y ocho de sus vecinos de Columbus, Ohio, recibieron una factura de $40,000 por extirpar 35 fresnos enfermos de sus propiedades. Los vecinos actuaban en forma individual, pero Detwiler los persuadió para unir fuerzas y permitir que el contratista trasladara los equipos pesados por sus céspedes, facilitando así el trabajo y haciéndolo más barato. Esto le ahorró al grupo alrededor de $8,000.

· Angela Harman quería actualizar el sistema de aire acondicionado central en su hogar de Crestview, Florida y consideró reemplazar un horno antiguo al mismo tiempo. Tuvo dudas sobre su primera elección de la unidad de A/C y quiso mejorarla, pero el costo de $6,636 no le agradó. “Les dije que realmente nos gustaría tener el mejor modelo, pero les pregunté si podrían reducir el precio”, indica Harman. El vendedor accedió a $6,400, pero Harman no había terminado aún. “Sería genial si pudieran añadir un termostato nuevo”, un monto adicional de $100, le sugirió. Harman consiguió su termostato, y gracias a la actualización completa del sistema, el vendedor restó otros $140 como crédito por el contrato de servicio para la antigua unidad.

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