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3 de febrero de 2016

El Diario NY

Nueva York- En un comienzo, Jovan Cunningham (34) se ganó la confianza de su víctima, una mujer ciega de 83 años. El empleado del banco People’s United le ayudaba depositando o retirando dinero. De veces en cuando le ayudaba a firmar cheques para pagar su renta. Pero, eventualmente, Cunningham empezó a sacar dinero de la cuenta de la anciana. En total, entre 2011 y 2013, robó más de $150,000 en efectivo.

Este caso, que fue llevado a la justicia por el fiscal de distrito de Manhattan, Cyrus Vance, muestra el poder que tienen los cajeros frente a las poblaciones que tienen mayores dificultades para acceder a los servicios bancarios. De acuerdo con diversas investigaciones, los bajos sueldos que estos reciben y la falta de análisis de los candidatos a estos cargos han contribuido a que se den más casos similares y las autoridades están llamando a revisar atentamente sus estados de cuenta bancaria.

“Este defendido está acusado de robar de una anciana ciega, cuyo único error fue simplemente confiar en él”, dijo el fiscal Vance al anunciar la acusación a mediados de enero. “Es una realidad desafortunada que demasiados adultos mayores son víctimas de crímenes financieros realizados por personas en las que confían”.

Pero el problema no es sólo el robo de dinero directamente. La justicia también ha encontrado casos donde se roban datos como el número de seguridad social u otros más sensibles, para realizar otras estafas. En septiembre de 2014, el fiscal general de Nueva York presentó una acusación en una situación similar, pero en la que tres cajeros colaboraron con otras dos personas para robar información de clientes de bancos en El Bronx, White Plains y Yonkers y luego utilizar identificaciones falsas para robarles más de $850,000 a través de los años.

“Los cajeros tienen acceso a nuestra información financiera más sensible y debemos ser capaces de confiar en que nuestros datos estén seguros”, dijo el fiscal Eric Schneiderman.

Las autoridades recomiendan, como primera medida frente a este problema, revisar de manera atenta y cuidadosa los estados de cuenta bancarios. En caso de que le sea difícil o que tenga cualquier impedimento, pídale ayuda a un familiar o a alguien de extrema confianza.

Pero, además, los fiscales dicen que están intentando ayudar a las víctimas de manera activa. “En un esfuerzo para generar confianza respecto a este tipo de abusos a ancianos y prevenir futuros crímenes, mi oficina y nuestros socios recientemente organizamos una semana de prevención de estafas, dirigida a educar al público sobre distintas estafas y cómo prevenirlas”, dijo el fiscal Vance. “Recomiendo a todos los que crean que hayan sido víctimas de este tipo de fraudes, llamar a la línea telefónica de mi oficina para abusos a ancianos, al teléfono 212-335-9007”.

A su vez, el 5 de junio del año pasado, el fiscal general Eric Schneiderman envió una carta al banco JP Morgan Chase, recomendando una serie de medidas para evitar casos como estos en el futuro.