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  Por el libro
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8 de junio de 2026

AP

Los consumidores estadounidenses no han dejado de gastar dinero desde que la guerra con Irán impulsó el aumento de los precios de los combustibles, pero muchos compradores están reevaluando qué adquieren y dónde lo hacen, según ejecutivos de empresas y analistas del sector minorista.

Los cambios observados hasta ahora son sutiles, como modificaciones en las rutinas para comprar gasolina y menos visitas a tiendas de ropa y muebles. Además, estos comportamientos no se reflejan de manera uniforme en toda la población.

Durante recientes conferencias sobre resultados financieros, ejecutivos de compañías emblemáticas de Estados Unidos como Walmart, McDonald's y Dollar General señalaron tanto la resiliencia general de los consumidores como recortes evidentes en el gasto de clientes de menores ingresos. Sin embargo, las nuevas señales de presión económica mencionadas por grandes minoristas, en momentos en que los generosos reembolsos contributivos ayudaron a sostener las ventas, han llevado a algunos economistas y analistas a pensar que podría producirse una contracción más amplia cuando esos reembolsos desaparezcan y los consumidores enfrenten el impacto acumulado de gasolina más cara y mayores precios en alimentos, ropa, seguros y otros bienes y servicios.

Trevor Chapman, ejecutivo de comunicaciones en West Hills, California, explicó que, en lugar de abastecerse en una gasolinera local independiente, él y su esposa ahora planifican sus paradas para cargar combustible en tiendas Costco que cuentan con estaciones de gasolina. La pareja también realiza más compras de alimentos por internet para evitar adquisiciones impulsivas.

“La gasolina actúa como un catalizador”, afirmó Chapman. “Su efecto se extiende a todo el presupuesto. Tratamos de mantener la normalidad, pero cada vez se siente más el impacto”.

Incluso antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra, muchos consumidores ya eran más selectivos con sus compras discrecionales debido al cansancio provocado por varios años de inflación persistente y los aranceles impuestos el año pasado a productos importados.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos informó la semana pasada que el crecimiento del gasto de los estadounidenses en abril se debió principalmente al aumento de los precios y no a una mayor cantidad de compras. Un indicador clave de inflación alcanzó ese mes su nivel más alto desde octubre de 2023.

Comprar menos gasolina en cada visita

Las cadenas de almacenes por membresía como Costco, Sam's Club de Walmart y BJ's Wholesale Club han registrado un aumento en el tráfico de sus estaciones de gasolina desde el inicio de la guerra a finales de febrero. El combustible suele ser más económico en estos establecimientos.

Sin embargo, muchos conductores ya no llenan completamente sus tanques. El director financiero de Walmart, John David Rainey, indicó a analistas que, por primera vez desde 2022, los clientes de Walmart y los socios de Sam's Club compran en promedio menos de 10 galones por visita.

“Eso es una señal de estrés económico”, sostuvo Rainey.

Los socios de Costco también han cambiado sus hábitos. Según el director financiero Gary Millerchip, muchos visitan las estaciones de gasolina con más frecuencia para añadir pequeñas cantidades de combustible entre recargas completas, preocupados por posibles aumentos de precio de un día para otro.

Mientras tanto, el incremento en los precios de la gasolina ha afectado a las tiendas de conveniencia, donde se vende el 80% del combustible en Estados Unidos. Un análisis de la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia encontró que las transacciones en los surtidores de 130 empresas disminuyeron casi un 10% entre marzo y abril en comparación con el mismo período del año anterior. Las ventas dentro de las tiendas cayeron 10.4%.

“Cuando se pierden galones frente a las grandes cadenas, también se pierden ventas dentro de las tiendas”, explicó Jeff Lenard, vicepresidente de la organización.

Cambios en los hábitos de consumo

Los mayores precios de la gasolina no impidieron que muchos estadounidenses siguieran comiendo fuera de casa durante los primeros meses de la guerra con Irán. Los reembolsos contributivos ayudaron a sostener ese comportamiento, según la Asociación Nacional de Restaurantes.

El tráfico de clientes en restaurantes estadounidenses durante abril se mantuvo estable en comparación con el mismo mes del año pasado, aunque el gasto aumentó 2.6%, principalmente debido a los mayores precios en los menús, según la firma de investigación de mercado Circana.

No obstante, comienzan a aparecer señales de desgaste entre los consumidores más conscientes de su presupuesto. El presidente ejecutivo de McDonald's, Chris Kempczinski, señaló que los precios elevados de la gasolina no ayudarán a recuperar a los clientes con ingresos familiares de $45,000 o menos, quienes ya habían comenzado a reducir sus visitas a restaurantes de comida rápida tras el periodo inflacionario posterior a la pandemia.

Por su parte, la firma Revenue Management Solutions analizó 14,600 millones de transacciones en restaurantes durante los últimos cuatro años y encontró que las visitas disminuyen gradualmente a medida que aumenta el precio de la gasolina. El impacto se duplica cuando el combustible alcanza los $4 por galón, nivel que se registró a nivel nacional el pasado 31 de marzo.

Más cautela en supermercados y tiendas

Los consumidores también están haciendo ajustes al comprar alimentos. Stew Leonard, presidente de la cadena de supermercados Stew Leonard's, indicó que ha observado a más clientes comprando carne al por mayor para congelarla y mostrando menos interés en productos promocionados mediante degustaciones o demostraciones en vivo.

“Esto me indica que la gente se está apegando más a su lista de compras”, señaló.

El presidente ejecutivo de Dollar General, Todd Vasos, describió los $4 por galón como un punto de inflexión que ha llevado incluso a consumidores con ingresos superiores a los $100,000 anuales a visitar con más frecuencia las tiendas de descuento.

Una de esas consumidoras es Sophie Tolsdorf, de 29 años y residente de Kentucky, quien explicó que ahora compra carne en grandes cantidades cuando encuentra buenos precios. También cambió la fruta cortada por fruta entera y redujo la compra de huesos masticables para su perro, que cuestan alrededor de $40 por paquete.

“Creo que él lo ha notado”, dijo entre risas. “Definitivamente está un poco más aburrido durante el día”.

Prioridad a las necesidades

Los minoristas llevaban varias temporadas advirtiendo sobre la cautela de los consumidores respecto a productos no esenciales. Según Marshal Cohen, principal asesor minorista de Circana, esa tendencia se ha intensificado a medida que aumentan los costos de la gasolina.

Entre el 25 de abril y el 23 de mayo, los comercios estadounidenses vendieron un 6% menos de productos no alimentarios que en el mismo periodo de 2025. Los mayores descensos se registraron en artículos para el hogar, ropa, calzado y equipos deportivos, con caídas de entre 5% y 7%.

 

Por el contrario, los juguetes y los productos de belleza mostraron fortaleza, con incrementos de al menos 8% en unidades vendidas.

Datos de la firma Placer.ai revelan que, desde principios de marzo, las visitas a estaciones de gasolina de Costco, Sam's Club y BJ's aumentaron de forma acelerada, coincidiendo con el fuerte incremento de los precios del combustible. Para comienzos de mayo, la empresa detectó cuatro semanas consecutivas de menor afluencia a tiendas de ropa, electrónica y muebles, mientras crecían las visitas a supermercados y establecimientos de descuento.

“Los consumidores están priorizando comercios orientados al valor, como clubes de almacenes, supertiendas y cadenas de descuento”, concluyó R.J. Hottovy.