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  Por el libro
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22 de diciembre de 2020

El Vocero

La situación financiera de muchos negocios en la Isla continúa con tendencia a la baja y así quedó evidenciado en el registro de exoneración al pago del bono de Navidad para este año, donde sobresale una amplia cantidad de colegios e instituciones de educación postsecundaria, restaurantes y hospitales.

EL VOCERO analizó el registro de exoneraciones del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH), donde figuran 602 patronos a los cuales se les permitió no pagar el bono de Navidad. La causa para la exoneración es haber sufrido pérdidas económicas o no haber generado ganancias suficientes durante el periodo comprendido entre el 1ro de octubre de 2019 y el 30 de septiembre de 2020.

Estas solicitudes de exoneración del pago del bono navideño no le sorprende a Wanda Ayala, presidenta de la Asociación de Educación Privada, quien por los pasados años ha reconocido una tendencia en este particular. La adjudicó a la situación económica del País, donde los pequeños y medianos negocios están cerrando y decenas de personas han perdido sus empleos, muchos de los cuales son padres de niños que asisten a colegios privados y que ahora no los pueden pagar.

“Sin los pagos de los padres, los colegios no se pueden sostener. Aquí no hay incentivos ni ayudas”, afirmó Ayala.

Para la empresaria es preocupante, porque hay innumerables colegios que fueron afectados por los fenómenos atmosféricos y a esta fecha no han recibido las ayudas necesarias para comenzar a hacer las reparaciones. “Tres años después se están comenzando a recibir las ayudas del paso del huracán María. Si va a ser lo mismo con las ayudas de la Ley Cares, cuando lleguen será muy tarde. Ya muchos de estos colegios no van a existir. Necesitamos que se muevan las ayudas federales con urgencia. De ellas depende la cantidad de colegios que pueda volver a abrir sus puertas en agosto”, afirmó, y alertó que muchos colegios tendrán que hacer ajustes para sobrevivir, lo que implica la reducción de personal.

Ayala indicó, además, que los colegios que permanecen abiertos lo han logrado porque han comprometido su crédito personal y otros recursos para ofrecer el servicio. “Pero ya la reserva también se agotó. Hay innumerables factores incidiendo en la precaria situación económica, no solo de la educación privada, sino de innumerables otros sectores”, apuntó, tras enfatizar que el sector ha tramitado todas las ayudas, pero al momento no las han recibido.

En un sentido similar reaccionó el sector de restaurantes, también lastimado desde el paso de María. Gadiel Lebrón, director ejecutivo de la Asociación de Restaurantes (Asore), declaró que con la pandemia, la caída del sector ha sido abismal, que muchos restaurantes no han podido levantarse y los que lo han hecho están tratando de sobrevivir. Enfatizó que no poder pagar el bono es una muestra de la precaria situación del sector, el cual acorde con estimados de la National Restaurant Association, para mediados de 2021, el 30% de los restaurantes en Estados Unidos habrá cesado operaciones. Esta cifra, entiende Lebrón, será similar en la Isla y equivale a 1,200 negocios cerrados y pérdida —entre directos e indirectos— de 30,000 empleos. “Estos números superan el impacto negativo que dejó el paso del huracán María por el sector. Las 18 órdenes ejecutivas, igualmente han generado una incertidumbre, que unido al cierre de nuestros comedores por nueve semanas, ha generado unas pérdidas sin precedentes”, apuntó.

De ello se hace eco Ramón Leal, portavoz de Asore, quien considera que la última orden ejecutiva presentada por la gobernadora Wanda Vázquez Garced, ha sido el puntillazo final para que muchos restaurantes no logren mantenerse en el nuevo año. “Este cierre los domingos, unido a la ley seca en plena Navidad, representa un impacto muy fuerte al sector, a la misma vez que abre las puertas para reuniones en los hogares, donde justamente está el foco de contagios. El no poder pagar el bono ha sido solo uno de los impactos, pero el saldo al final del día puede ser peor”, señaló en alusión a la posibilidad de que se pierdan 30,000 empleos.

Un sondeo realizado entre los socios de Asore evidenció que el 40% de los restaurantes ha experimentado una caída de más de 50% en las ventas. Además, estiman que el 25% de los restaurantes del País no volverá abrir sus puertas. Cuando el huracán María, en la Isla cerraron 1,200 restaurantes.

Impacto trasciende a los hospitales

No empece a las ayudas que llegaron a los hospitales del País y la intensa labor de los profesionales de la salud, decenas de instituciones hospitalarias no pudieron cumplir con el pago del bono navideño. Jaime Plá, presidente de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, acentuó que el impago del bono es solo el reflejo de la situación económica que ha generado la pandemia del Covid-19. “La mejor explicación es que las pérdidas de los hospitales —para el cierre de este año— se estiman entre los $700 millones y $800 millones. Si bien se recibieron unas ayudas, las mismas fueron utilizadas para darle continuidad a la operación, atender pacientes y pagar la nómina”, aseguró.

Mencionó que parte de las ayudas también fueron utilizadas para remodelar cuartos de presión negativa, habilitar un área en la sala de emergencia para pacientes de Covid-19 y ampliar servicios en el área de cuidado intensivo. “El problema es que mientras se hacían todas estas mejoras, los hospitales apenas tenían un 25% de ocupación. Todavía hoy, la ocupación se mantiene en un 55%, pero los gastos fijos se mantienen inalterados. Los hospitales están haciendo una labor titánica para mantenerse operando”, insistió.

Añadió que si no se logra resolver la situación del Covid-19 en los próximos seis a siete meses, muchos hospitales tendrán que reducir operaciones y otros cerrarán sus puertas, lo que implica que habrá una pérdida significativa de empleos.