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  Por el libro
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21 de julio de 2020

El Vocero

El término de financiamiento de autos y casas sigue prolongándose, lo que representa una señal de que el ingreso disponible del puertorriqueño para pagar deuda cada vez es menor.

El CPA Kenneth Rivera explicó que cada día es mayor el número de personas que adquiere un auto o una residencia con un financiamiento a mayor término, pero no porque el activo sea de mayor valor, sino que no cuentan con el dinero disponible para cubrir los pagarés en un término menor de financiamiento.

“Antes los préstamos de auto se tomaban a cinco años, y las hipotecas a 15 o 30 años, lo que ha cambiado en la medida se aprieta la economía. Ahora las hipotecas se han extendido a 40 años y los préstamos de autos a siete u ocho años”, dijo.

Explicó que la extensión del término de cancelación del préstamo tiene su impacto en la economía, ya que reduce la ventana de tiempo en la que el consumidor podía disponer de dinero discrecional porque se había saldado el préstamo. “Si un auto se pagaba en cinco años y te duraba 10 años, tenías cinco años de gracia para poder reutilizar en compras, viajes y entretenimiento. Si eso se reduce a dos o tres años, es dinero adicional que no recircula en la economía, lo que tiene su impacto negativo en el crecimiento del desarrollo económico del País”, detalló Rivera.

Sin embargo, el CPA Eduardo González, quien cuenta con clientes en la industria de autos, entiende que la prolongación del término de pago puede provocar una mayor venta de unidades. “Aunque paguen más años de intereses, la gente en lo que está pensando es en el flujo de su efectivo y en no tener que dar pronto. Buscan financiar la deuda por mucho tiempo para poder acomodarse al pago mensual. Que se le ofrezca la oportunidad a la gente de poder pagar su auto en términos de hasta siete años es una medida correcta porque se van a vender más autos. Va a haber más negocio y esto ayuda a la economía”, puntualizó.

Enfatizó que la gente está planificando sus pagos de acuerdo con su presupuesto, aunque finalmente la alternativa de un financiamiento a siete años sea más costosa que una de 48, 60 o 72 meses.

“Se ha visto este aumento en los pasados cuatro años, porque el cliente lo que está buscando es el pago que quiere. Yo les explico que si lo que buscan es cambiar su auto cada cuatro años, esta opción nos les conviene, porque cuando quiera sustituirlo, la deuda podría ser mayor al valor del vehículo. No estaría amortizando la deuda. Si no es esto lo que busca —sino tenerlo por muchos años— entonces no hay problema con esta opción”, indicó González.

Con ello coincidió José Arbona, presidente de Popular Auto, quien reconoce que el consumidor puertorriqueño alarga cada vez más el periodo para saldar la deuda por la compra de su auto, debido a que —por la difícil situación económica— busca ajustar sus pagos mensuales a su realidad financiera.

“En los últimos tres años se ha visto un incremento marcado en los financiamientos de autos con un término de tiempo de 84 meses, porque el consumidor busca un plazo más asequible a su bolsillo. En la venta de autos nuevos en Popular Auto, el 45% se hace con financiamientos a siete años. En los carros usados los financiamientos son solo hasta 72 meses, porque no se aprueban por más tiempo”, agregó.

Las razones para este cambio tiene que ver con la economía del cliente, que se ha ido limitando en los pasados años y con el precio de los autos, que también han ido en aumento, incluyendo los vendidos en subasta.

“Ahora los autos valen más porque la calidad es mayor. Son más resistentes y duran más, lo que compensa el riesgo de los financiamientos por un mayor término de tiempo. Claro, también importa la calidad crediticia del cliente, que —para financiamientos largos— debe tener un crédito aceptable”, acotó Arbona.

El ejecutivo agregó que los trámites de financiamiento se están realizando tanto de manera presencial como remota.