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  Por el libro
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22 de febrero de 2011

El Nuevo Herald

Leon Ciolkowski ha luchado contra el alcoholismo durante gran parte de su vida, pero según el personal de American Therapeutic Corp., el hombre de 63 años padecía de un desorden bipolar.

Fue así que en el 2009, dirigido por su casera en un centro de rehabilitación en Pompano Beach, Ciolkowski se inscribió en una clínica de salud mental en Boca Raton que era propiedad de American Therapeutic. Con un diagnóstico falso y la tarjeta del Medicare de Ciolkowski, la compañía comenzó a cobrar.

En total, la empresa con sede en Miami presentó facturas al Medicare por $9,110 por tratar a Ciolkowski durante al menos 29 sesiones de terapia de grupo, entre febrero y abril de ese año, según los registros médicos. Estos registros también muestran que la clínica enviaba regularmente facturas por dos servicios de consejería durante cada visita diaria, lo que no se permite bajo la política del Medicare.

"No había terapia', dijo Ciolkowski, al recordar su experiencia en American Therapeutic. "Algunas veces hablábamos sobre nuestros problemas, pero en la mayor parte de las ocasiones nos sentábamos ahí por horas sin hacer nada'.

"Yo veía a esas otras personas que se orinaban en sus pantalones', agregó. "Su comida estaba toda por encima de su ropa. Ellos sólo miraban a las paredes o dormían. No sabían lo que pasaba'.

Lo que le ocurrió a Ciolkowski en la clínica de American Therapeutic no fue un caso aislado. Los fiscales federales dicen que es un delito grave que se repetía una y otra vez contra otros miles de pacientes como parte del mayor caso de fraude al cuidado de la salud mental en la ciudad --lo que le cuesta miles de millones al programa de Medicare financiado por los contribuyentes.

En octubre pasado, un gran jurado federal de Miami instruyó de cargos a American Therapeutic y a cuatro de sus altos ejecutivos, acusándolos de conspirar para sacar $200 millones del Medicare al presentar facturas por supuestas sesiones de consejería de grupo para tratar la depresión, la esquizofrenia y otras enfermedades mentales que no eran necesarias o no se suministraron.

Los cuatro ejecutivos, incluyendo al dueño de la cadena de clínicas, Lawrence Duran, de 48 años, se declararon no culpables y serán juzgados en agosto.

Duran y otros dos ejecutivos fueron también acusados de orquestar una elaborada operación de sobornos que incluía a los empleados de mercadeo de Therapeutic, a los que buscaban los pacientes y a operadores de instalaciones de residencia asistida y centros de rehabilitación --que fue como se reclutó a Ciolkowski en el supuesto fraude.

La pasada semana, el caso se expandió dramáticamente con la acusación formal de 20 empleados y otras personas de American Therapeutic, incluyendo a tres médicos que los fiscales dicen que aprobaban a los pacientes para la mayoría de los reclamos falsos de la compañía y alteraban los diagnósticos para que cumplieran los requisitos para pagos del Medicare.

Entre los médicos acusados están: Mark S. Willner, un psiquiatra de Weston. Willner envió facturas al Medicare por evaluar las prescripciones de Ciolkowski, incluyendo el medicamento antipsicótico Seroquel para su supuesto desorden bipolar, cuando éste visitaba American Therapeutic, según muestran los registros del paciente.

American Therapeutic, una cadena de siete clínicas en el Sur de la Florida fundada en el 2000, realizó su fraude durante años. Pero éste comenzó a desentrañarse una década más tarde, cuando varios empleados de la clínica empezaron a quejarse de que muchos pacientes estaban más allá de toda ayuda posible, porque sufrían de demencia o la enfermedad de Alzheimer. Un empleado fue despedido, lo que llevó a una investigación por una denuncia interna.

Otros pacientes no cumplían con los requisitos para sesiones de consejería porque sus problemas eran de adicción. Sin embargo, muchos otros eran pacientes semiprofesionales que recibían pequeños sobornos, como ayuda con su renta o dinero de bolsillo, de las instalaciones con vida asistida y las casas de rehabilitación que los llevaron a las clínicas de American Therapeutic.

Por su parte, los operadores de las residencias actuaban como reclutadores que aceptaban los sobornos de las clínicas --$30 por cada visita diaria de un paciente-- por suministrar miles de beneficiarios del Medicare para que se mantuviera funcionando el fraude, dijeron las autoridades.

En ocasiones, los operadores de las residencias suministraban medicamentos psicotrópicos a los que vivían en ellas, lo que les provocaba más episodios de enfermedad mental, para perpetuar el ciclo ilegal de enviarlos de ida y vuelta entre los hospitales y las clínicas, dijeron las autoridades.

Bajo la política del Medicare, no se permite a las clínicas enviar facturas al programa si los pacientes no se pueden beneficiar de los servicios de consejería porque no tienen la capacidad mental --o porque no necesitan la terapia. Y no se les permite enviar cargos una y otra vez si los pacientes no progresan durante semanas, o duplicar el costo de las facturas por múltiples servicios --ambos casos frecuentes en el Sur de la Florida.