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16 de marzo de 2006

Houston (Texas), 15 mar (EFE).- Los consumidores están viviendo una situación en relación con el ahorro únicamente comparable con la época de la Gran Depresión, mientras tienden a crecer sus gastos y deudas en una correlación desproporcionada.

Esa fue una de las conclusiones de la "Cumbre Nacional sobre los Ahorros para el Retiro" celebrada este mes y patrocinada por el Departamento del Trabajo de EEUU.

Entre las décadas de los 60 y 90 la tasa de ahorros personales promedio de los estadounidenses era de entre el 7 y 11 por ciento de sus ingresos.

Esa tasa ha caído en los últimos siete años a los niveles experimentados durante la Gran Depresión (crisis económica durante la década del 30 en EEUU), hasta por debajo de cero entre los consumidores, indica un reporte revelado por dicho departamento en la Cumbre.

En enero pasado, esa tasa de ahorros era de un casi nulo 0,7 por ciento, mientras el porcentaje de la carga de deudas familiares ha seguido una tendencia al alza, creciendo 33,9 por ciento de 2001 a 2004, de acuerdo con la Reserva Federal.

Esos datos, sumado al hecho de que sólo durante el pasado año las declaraciones de bancarrota crecieron 10 por ciento a un récord de 1,78 millones, dibujan un panorama que evidencia una cuenta corriente en rojo para los consumidores.

La disciplina del ahorro ha cedido frente al consumismo, estimulada en parte por un ambiente económico de crédito fácil y bajas tasas de interés en los años recientes.

Las tasas de interés, sin embargo, no se mantendrán tan benévolas eternamente y de hecho han comenzado a subir, y las deudas acumuladas no se borran por otra obra que no sea pagándolas o declarándose en bancarrota.

El dicho de que "cada quien debe vivir hasta donde le alcance su cobija" viene a colación cuando se considera la necesidad de equiparar los gastos personales con las capacidades personales de costearlos, y el ahorro es hoy más que nunca una preocupación nacional, especialmente con miras a la jubilación, según concluyó Elaine L. Chao, secretaria del Trabajo en la mencionada cumbre.

Hasta el 3 de marzo de este año más de 44 millones de individuos que habían enviado su declaración de impuestos del 2005 tienen derecho a reembolsos.

Los reembolsos de impuestos pueden significar una excelente oportunidad para dar pasos en la dirección del ahorro y la salud financiera, así como la revisión de los gastos y la búsqueda de formas para reducirlos y emplear sabiamente el dinero.

Usa los reembolsos para pagar deudas. Esto es especialmente importante en relación con las deudas no aseguradas con intereses compuestos como las de tarjetas de crédito, pues los intereses se aplican sobre el total del balance que a su vez crece por los intereses en una suerte de círculo vicioso difícil de manejar cuando se va de control.

Abre una cuenta de ahorros. En lugar de gastar el reembolso, aprovecha para abrir una cuenta de ahorro. Muchos inmigrantes que antes no tenían documentos adecuados para abrir cuentas bancarias ahora pueden hacerlo utilizando la matrícula consular mexicana, que es aceptada por numerosas instituciones financieras del país para el propósito.

Abre una Cuenta Individual de Retiro (conocida como IRA en inglés). Esto puede hacerse en cualquier banco y tiene la ventaja de que no sólo el dinero crece por los intereses, sino que es deducible de impuestos mientras se mantiene en la cuenta.

Usa el dinero del reembolso para refinanciar. Ponlo como adelanto para refinanciar el automóvil o la casa. Esto podría reducir las mensualidades y sanear el panorama de las finanzas familiares.

Abre una cuenta de inversión en un fondo mutual, algo que ofrecen muchos bancos y fondos de inversión, y que ayuda a imponerse el compromiso de contribuir con cierta cantidad de dinero cada mes.

También se pueden comprar otros instrumentos financieros de ahorro como certificados de depósito o bonos.

Regala a los hijos, nietos o seres queridos la apertura de una cuenta de ahorros para la universidad, cuyo dinero podría ser deducible de impuestos y los agentes bancarios pueden ayudar a seleccionar las mejores opciones.

Crea una cuenta de emergencia, para situaciones como por ejemplo la pérdida de empleo o una eventualidad que ponga en riesgo las finanzas del hogar.

Acredita gastos a cuentas clave. Usa el dinero del reembolso para adelantar gastos que sabes están por venir y así se logra un respiro para reorganizar las finanzas, Por ejemplo, paga de más en la cuenta del celular, la electricidad, etc.

Crea una cuenta para hacer realidad metas y sueños, como por ejemplo hacer "ese viaje" o esas vacaciones añoradas, lo que permitirá realizarlo sin caer en el vacío de las deudas.