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  Pa'que te montes
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3 de agosto de 2008

Por: La Opinion


En los últimos días se ha añadido una nueva pieza al rompecabezas de profundos cambios en los que está sumida la industria automotriz de EEUU con el anuncio de la imposición de límites a la opción de la renta (leasing) de automóviles.


Primero fue Chrysler Financial, el brazo financiero del tercer fabricante de automóviles de EEUU, el que anunció que dejará de ofrecer leasing o arrendamiento financiero con opción de compra, de sus vehículos ante la situación del mercado crediticio en el país.


Ayer le tocó el turno a GMAC, la mayor empresa de financiación de compra de vehículos de EEUU, y una de las más importantes firmas hipotecarias del país.


Hasta 2006, GMAC estaba totalmente en poder de General Motors, pero ese año, el fabricante decidió vender el 51% de la financiera a un grupo inversionista capitaneado por Cerberus, el actual socio mayoritario del Grupo Chrysler.


En un principio, GMAC dijo que dejará de ofrecer leasing de vehículos en Canadá a partir del 1 de agosto, pero a lo largo del día se supo que GMAC en EEUU también estaba decidida a ajustar esa opción a los conductores estadounidenses para limitar la opción.


Por ejemplo, los consumidores con el peor historial crediticio no podrán extender sus contratos con GMAC.


Y finalmente, Ford Financial también se ha sumado a la tendencia al informar que aumentará los precios de leasing de sus pickups y todoterrenos (SUV) más rentables ante las grandes pérdidas que está sufriendo.


Todos estos movimientos tienen un solo objetivo: aumentar las posibilidades de que cuando un consumidor entra en un concesionario de estas tres compañías estadounidenses salga del edificio habiendo comprado un vehículo y no alquilándolo.


El leasing se ha convertido en una especie de vicio para muchos consumidores norteamericanos.


Un 20% de los conductores de EEUU y un 43% de los de Canadá no poseen los vehículos que conducen gracias a esta opción, que les permite cambiar cada pocos años a un nuevo modelo.


El problema es que cuando el consumidor cambia de uno a otro, el fabricante de automóviles es el que se queda con la tarea de vender ese vehículo usado.


En un momento en el que las ventas están cayendo dramáticamente, especialmente en las categorías que más combustible consumen como pickups y todoterrenos, la opción de leasing está dejando a las compañías con miles de vehículos usados que nadie quiere comprar, lo que aumenta sus pérdidas.


En febrero, GMAC reportó 2,332 millones de dólares de pérdidas en 2007 a consecuencia de la crisis de hipotecas "basura", mientras que en 2006 había ganado 2,100 millones de dólares.


La decisión de los Tres Grandes de Detroit de dificultar las rentas va a afectar a centenares de miles de conductores para los que el alquiler se ha convertido en la forma habitual de relacionarse con los fabricantes de automóviles.


Variar de marca


Muchos no van a cambiar de hábito, simplemente van a variar de marca, lo que dañará aún más las cifras de ventas mensuales de los fabricantes.


Geoff Helby, analista de la empresa de estudios de mercado J.D. Power & Associates, tras el anuncio de Chrysler y GMAC Helby señaló que su salida del mercado de leasing beneficiará a empresas como Toyota, que sigue ofreciendo esta opción y cuyos vehículos mantienen un mayor valor residual.


Chrysler asegura que los nuevos instrumentos financieros que pondrá en marcha permitirán que un leasing a 36 meses sea equivalente a un préstamo para la compra de un vehículo en 72 meses.


También ha dicho que aunque su brazo financiero no seguirá ofreciendo la opción del leasing, no impide que los concesionarios den a los compradores esa opción a través de otras entidades financieras.


La crisis de venta de vehículos nuevos supone que los precios de los automóviles usados también desciendan considerablemente, haciendo esta opción más atractiva.


El componente psicológico es la principal barrera de la nueva política de leasing, al intentar vender a los consumidores la idea de que cada 3 ó 4 cuatro años no van a conducir un auto nuevo sino que tendrán el mismo, ya que fue Detroit el que durante años dijo que cambiar de vehículo en 36 meses era lo normal.