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  Por el libro
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(www.neomundo.com.ar)- Las costumbres de los padres influyen en los hábitos de los hijos para bien, pero también para mal. Los niños tienden a ver demasiada televisión cuando sus padres pasan mucho tiempo frente a la pantalla, una conducta que parece disminuir el rato que los chicos dedican a la actividad física, concluyó una nueva investigación.

"El ejercicio tiene muchas consecuencias positivas en los niños, mientras que mirar televisión se asoció con efectos adversos para la salud. Sin embargo, muchos chicos no hacen tanta actividad física como deberían y se exceden en las horas destinadas a la televisión", dijo Russ Jago, de la Universidad de Bristol (Reino Unido).

La actividad física beneficia múltiples aspectos de la salud en todas las edades, ya que ayuda a controlar el peso, fomenta la salud cardiovascular, mejora el estado de ánimo, tonifica los músculos, disminuye el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y previene muchas patologías, incluyendo la osteoporosis y la depresión.

En los niños y adolescentes este buen hábito se asocia a un menor índice de masa corporal, a una mejor salud mental y a una disminución en el riesgo de sufrir patologías cardíacas. A su vez, previene la diabetes tipo 2, la obesidad y algunos tipos de cáncer.

El mal ejemplo

Los investigadores trabajaron con los niños y los padres de 40 escuelas primarias, estudiando hábitos como la cantidad de actividad física que hacían y las horas dedicadas a la televisión en cada uno de ellos. Con ese objetivo cada voluntario llevó un pequeño dispositivo llamado acelerómetro, que midió a cada instante el tipo de movimiento que realizaban los participantes.

Jago sostuvo que cuando los padres pasaban mucho tiempo frente a la televisión era muy probable que los hijos también dedicaran un rato demasiado largo a este pasatiempo. Esta asociación pareció registrarse tanto en los varones como en las nenas, detalló el autor.

Por otro lado, el investigador enfatizó que los padres no necesitan hacer actividad física para fomentar este buen hábito en los chicos. "Nuestro estudio sugiere que los adultos deberían buscar formas de fomentar el ejercicio en los jóvenes, por ejemplo estimulándolos a que vayan a la escuela caminando o promoviendo actividades al aire libre", agregó.