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  Por el libro
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13 de septiembre de 2022

El Vocero

Mientras el costo de vida continúa ejerciendo presión en el bolsillo de los consumidores, la industria de restaurantes se sigue afectando con una disminución en el número de clientes, indicó Mateo Cidre, presidente de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore).

Según el representante de la industria de restaurantes, en los últimos dos meses los restaurantes han experimentado una disminución en la clientela, en algunos casos de hasta 14%.

“En cuanto a la entrada de comensales, en los últimos dos meses hemos notado una merma de entre un 10% a un 14%. Era algo que lo esperábamos”, indicó Cidre. “Siempre he dicho ¿hasta cuándo el consumidor va a aguantar estos altos costos?’”, agregó.

A pesar de que los ingresos que reportan los restaurantes pueden sobrepasar los números del año 2019 —previo a la pandemia de covid-19— el presidente de Asore explicó que son resultado del alza en el precio de los platos y no del número de clientes que entra al lugar.

“El que tú veas que estás vendiendo igual o más, no quiere decir que estás teniendo más flujo de gente entrando. Por el tema de la inflación, yo como restaurante estoy vendiendo más caro, porque me está costando más caro el producto. Tenemos que tener cuidado cómo podemos verlo, porque sí estoy vendiendo igual o más que el 2019, pero puede estar menos gente entrando”, afirmó Cidre.

El también propietario del restaurante Sobao, expuso que el costo de producción de los platos de comida en los restaurantes ha aumentado en 30% aproximadamente, y una parte es absorbida por el establecimiento y el restante es costeado por el consumidor.

Este es el caso de Mónica Agosto, quien abrió el restaurante Me Vale Madre, en San Juan, y debido a los altos costos operacionales tuvo que aumentar el precio de la oferta gastronómica.

“Hemos tenido que lidiar con los aumentos y trabajar, entonces, con los precios de un plato o una bebida; hemos tenido que aumentar un poquito. En caso de que el cliente tenga una reclamación se le explica, porque esto es toda una cadena, si sube el alimento, tenemos que subir nuestros costos”, indicó Agosto.

El alto costo de los alimentos preprados ha provocado que los clientes limiten las salidas a comer o disminuyan la frecuencia con la que solían consumir en restautantes, según el representante del sector.

“Si antes venía un comensal cuatro o cinco veces en semana, ahora puede venirte una o dos veces en semana. Entonces, tú tienes tus empleados y basado en demanda, tú haces tus horarios. Si la demanda no está, las empresas tienen que hacer ajustes”, abundó Cidre.

Informó que en los pasados años han tenido que cerrar restaurantes por falta de solvencia económica. “Hemos conocido de gente que ha tenido que cerrar. Conocemos de socios de la industria que han tenido que ajustar sus horarios y que han tenido que cortar días de operaciones”, agregó.

“Hay gente que lamentablemente ha tenido que tomar decisiones drásticas para poder subsistir y yo veo esto como que estamos en un tiempo de sobrevivencia. Después que pase toda esta tormenta perfecta, porque va a pasar, la industria de restaurantes tiene esa habilidad de adaptarse a la realidad que estamos viviendo y volver a renacer”, apuntó.

Sin embargo, el presidente del Banco de Desarrollo Económico para Puerto Rico, Luis Alemañy, aseguró que uno de los sectores que mayor recuperación ha tenido —por la cantidad de nuevos establecimientos— ha sido el de los pequeños y medianos restaurantes. A pesar de que persiste la falta de mano de obra.

“Ha habido una recuperación en los empleos en el sector privado. En ciertos sectores económicos —los restaurantes uno de ellos y la construcción es otro— ha habido un ‘boom’ en la cantidad de establecimientos creados, pero no hay los suficientes empleados para atender la demanda de estos sectores económicos”, sostuvo Alemañy.

Aunque Cidre reaccionó positivo a la idea de que nuevos empresarios se unan a la industria, puntualizó que es necesario que se orienten bien, porque el sector de restaurantes encabeza la lista de radicaciones bajo la Ley de Quiebras.

“El puertorriqueño se reinventa, no se queda sentado y a lo mejor el que estaba antes en la industria farmacéutica vino a montar un negocio de comida. Mayormente son negocios pequeños de comida que se están creando ahora y están renaciendo. Eso es espectacular, pero de la misma manera tengo que decir que encabezamos la lista en quiebras”, subrayó.

“Cuando vean la realidad de aquí a un año se van a dar cuenta de que (el dinero) no da y, lamentablemente, pueden pasar a ser una estadística más”, advirtió el presidente de Asore.

La industria de restaurantes, que emplea a más de 60,000 personas, es un renglón empresarial de sobre 4,000 comercios, que representa una actividad económica que promedia los $2,000 millones.

En estos datos, provistos por Asore, no se incluyen las actividades relacionadas —como los distribuidores de alimentos, suplidores, camioneros, técnicos, personal de mantenimiento— y los servicios auxiliares como la contabilidad y la asesoría legal.