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  Por el libro
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20 de mayo de 2020

La Perla del Sur

La prevista reapertura de negocios no esenciales traerá consigo sorpresas no agradables a comerciantes que, en plena pandemia del COVID-19, apuestan por una tajada de la avalancha de ayudas económicas locales y federales.

“El comerciante que piense que la gente va a salir corriendo a comprar de todo con el chequecito federal para salvar al comercio, se va a quedar esperando”, advirtió el activista del consumidor Gilberto Arvelo Colón, mejor conocido como Doctor Shoper.

 

“Las cosas han cambiado”, insistió a La Perla del Sur.

Prueba de fuego

Según Arvelo Colón, las ventas de las primeras semanas de la reapertura serán determinantes para miles de negocios que ya estaban en la cuerda floja, con dificultades para pagar su alquiler y con pocas reservas para sostener su nómina.

“Muchos van a abrir, pero la pregunta es ¿cuántos se van a mantener?”, cuestionó. “Nosotros no vamos a saber el efecto real del coronavirus, en el aspecto comercial, hasta par de semanas después que reabran los comercios”.

“Hay comercios que tienen esa esperanza de que una vez abran, van a poder ponerse al día, pero muchos no van a poder aguantar por más tiempo los costos de operar, si las ventas no son buenas. Algunos lo están apostando todo a esas primeras semanas y si no funciona, verás más cierres”.

“Ahí es que vamos a contar los cadáveres comerciales”, añadió.

En picada las compras compulsivas

Por otra parte, Arvelo Colón planteó que la falta de recursos económicos, las restricciones del distanciamiento social y la inestabilidad del mercado laboral ya han marcado un efecto profundo en el comportamiento de los consumidores y sus hábitos de compra.

“Los consumidores estaban acostumbrados a un estilo de compras muy diferente a lo que se pretende hacer ahora. Ahora tenemos el distanciamiento social, las mascarillas, los horarios limitados y las filas para entrar. Ese ambiente no es propenso para salir a comprar por gusto o placer, como se hacía antes”, expuso.

“Después de la fiebre de las primeras semanas, la frecuencia de las compras se va a limitar y vas a ver menos window shopping, que es cuando la gente va a pasear y de paso compran algo que vieron. La compra por impulso, que es esencial para el sector al detal, va a disminuir de forma dramática y tradicionalmente esa es la ganancia del comercio”, abundó.

De igual modo, estimó que los renglones de venta de alimentos, artículos para el hogar y tecnología podrían mantener o aumentar sus ventas con la reapertura, pero opinó que la compra de ropa, calzado, joyería, autos y otros bienes no tendrán prioridad, por lo que podrían ser sectores expuestos a pérdidas no contempladas.

“Si vas a tener dificultad para medirte la ropa en la tienda o para hacer alguna devolución, vas a pensarlo dos veces. Igual, comprar ropa y zapatos nuevos, ¿para ir a dónde?”.

“A mucha gente no le gustaba cocinar, pero al verse obligada a hacerlo en su casa y darse cuenta de que no era una ciencia, se han ido acostumbrando. También han visto el ahorro para su bolsillo. Hay personas que quieren ir a un restaurante, pero por ahora no creo que vaya a ser con la misma frecuencia que antes”, sostuvo.

“Ya tú no consigues una piscina en las tiendas, pero es porque si te tienes que quedar en tu casa con los muchachos, ¿cómo los vas a entretener? Por eso la gente sí está dispuesta a comprar cosas como abanicos, un televisor si se le daña o una computadora para las clases en línea. Eso si se va a seguir vendiendo, si la gente lo puede pagar”, añadió.

Especiales vs. prioridades

Por otra parte, el especialista en tendencias comerciales anticipó que durante las primeras semanas de la reapertura surgirán especiales agresivos en diversos establecimientos, como estrategia para recapturar clientes y competir por el dinero que esté en la calle por las ayudas federales.

Sin embargo, anticipó que muchos podrían optar por conservar gran parte de las ayudas obtenidas. Máxime, cuando muchas familias han acumulado deudas durante la cuarentena y aprovechen estos fondos para “poner sus cuentas al día”.

“La gente tiene deudas y hay que comer. Porque todavía hay moratorias, no significa que no hay cosas que pagar. Esas cuentas de luz y agua que quizás estás ignorando ahora, eventualmente las vas a tener que pagar y cuando lleguen los chavos -si llegan- ese es el momento de muchos para bajar esas cuentas”, agregó.