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  Por el libro
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13 de octubre de 2020

El Vocero

Félix Rosa Rosa, acusado junto a la dueña de un asilo y otros tres coacusados de participar en un esquema de fraude por $5 millones en el que solicitaron pólizas de seguro a nombre de personas que no lo sabían, se declaró culpable por estos hechos.

Rosa Rosa hizo alegación de culpabilidad ante el magistrado federal Marshall Morgan por los cargos de conspiración, fraude postal y robo de identidad agravada. Lo hizo luego de que su abogado José Irizarry llegó a un acuerdo con el fiscal Seth Erbe, quien recomendará una pena de dos años de prisión.

La vista de fianza será señalada por el juez Pedro Delgado.

Rosa Rosa es el segundo de los cinco acusados en este caso que reconoce su culpabilidad. El primero fue Ulises Feliciano Caraballo el pasado 12 de febrero.

De haber enfrentado el juicio en su contra y salir culpable, Rosa Rosa se hubiese expuesto a 20 años de cárcel.

Los restantes acusados son: Luz Santiago Torres, propietaria del hogar de ancianos Sueño Feliz, en Juana Díaz; su amigo Jimmy Santiago Burgos y el vendedor de seguros José Rivera Esparra.

Escalofriante caso

El ministerio público alega que el grupo participó en un esquema en el que se solicitaron 34 pólizas de seguro a nombre de 22 personas que no lo sabían y de las que cuatro de ellas pudieron haber sido mandadas a matar para cobrar el dinero.

Las cuatro muertes violentas incluyen las de Daniel Santiago Ramos y Reinaldo Santiago Torres, ultimados a tiros el 1ro de julio de 2011 y el 28 de agosto de 2012, respectivamente.

De igual forma, las muertes de los hermanos José A. Torres Cruz y Margarito Torres Cruz, quienes murieron atropellados cerca de la residencia de Santiago Torres, en hechos separados el 31 de octubre de 2009 y el 12 de junio de 2018, respectivamente.

En los casos de las cuatro muertes violentas, los acusados habían incluido un beneficio adicional por muerte accidental.

Por esas cuatro muertes accidentales, los acusados recibieron $1,115,127.86.

Las compañías de seguros de vida pagaron más de $1.5 millones como resultado de las muertes de los asegurados.

Otras cuatro personas fallecieron aparentemente de causas naturales.

Se alega que los acusados llenaban la solicitud para obtener la póliza de seguro de vida con información personal falsa y firmas falsificadas, y la enviaban a varias aseguradoras.

Estas fueron Triple S, Multinational, Occidental, Americo Financial, Universal, Great American y Medlife, todas sin el conocimiento ni consentimiento del asegurado que figura en la solicitud del seguro de vida. Las aseguradoras figuran como víctimas en este esquema.

Como parte de la conspiración los agentes de seguros presentaron la solicitud de seguro de vida a las diversas compañías. Tras la muerte del asegurado, se realizaron pagos a los beneficiaros que figuraban en las pólizas, incluyendo a Santiago Torres y Santiago Burgos.

Entre los asegurados se incluyen cinco personas que aún viven con pólizas activas en su nombre a la fecha de la acusación.

Los coconspiradores incluyeron información de identificación personal de los asegurados en las solicitudes de seguro de vida, incluyendo nombre, número de seguro social y fecha de nacimiento.

Asimismo, incluyeron información de contacto falsa, como direcciones residenciales, de correo electrónico y de números de teléfonos. La información de contacto falsa proporcionada correspondía a las direcciones e información de contacto de las personas involucradas en la conspiración.

De esta manera, los acusados recibían comunicación por teléfono y correo postal en lugar del asegurado nombrado en la póliza.

Algunos de los asegurados que tenían póliza de seguro de vida sin su conocimiento, vivieron en el Hogar Sueño Feliz.