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  Por el libro
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10 de noviembre de 2021

EFE

El Gobierno estadounidense anunció hoy, martes, una nueva ronda de ayudas federales para modernizar varios puertos comerciales, entre ellos el de Savannah en el estado Georgia- el cuarto más grande del país-, en medio de los esfuerzos para aliviar la presión sobre las cadenas de suministro.

Estos fondos se enmarcan en el nuevo programa de acción lanzado por la Casa Blanca para acelerar el desarrollo de proyectos de infraestructura portuaria, y que contarán con el respaldo del recientemente aprobado plan de infraestructura.

“El objetivo es hacer que a corto y medio plazo el transporte de bienes desde los puertos a las casas sea más rápido, más eficiente y más respetuoso con el medio ambiente. Realmente se trata de posicionar a EE.UU. para la economía del futuro”, dijo un alto cargo del Departamento de Transporte en una conferencia de prensa telefónica.

Savannah será el primero y recibirá una ayuda de $8 millones en los próximos 30 días, para convertir cinco terrenos en depósitos para contenedores y liberar así espacio en este importante puerto de la costa sureste de EE.UU.

Asimismo, el presidente estadounidense, Joe Biden, viajará este miércoles al puerto de Baltimore (Maryland) para resaltar los esfuerzos de su Administración en la modernización de la red portuaria, con un desembolso estimado de cerca de $4,000 millones en los próximos tres meses.

El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, reconoció que “hay una demanda enorme, lo que significa que, a pesar de que nuestros puertos y cadenas de suministro están moviendo más productos que nunca, van a tener problemas para seguir el ritmo”.

Desde que se empezaron a relajar las restricciones a la movilidad y a la actividad económica por la pandemia de COVID-19 en gran parte del mundo, la demanda de bienes y servicios ha experimentado un crecimiento repentino al que los fabricantes y transportistas no han sido capaces de dar respuesta, lo que ha generado un cuello de botella en Estados Unidos.

Ejemplos de esta situación son los puertos de Los Ángeles y Long Beach en California, los dos mayores del país y que viven una situación de colapso, con largas colas de enormes cargueros fondeando frente a los muelles a la espera de poder atracar y descargar sus mercancías.

La Casa Blanca creó en junio un grupo de trabajo para hacer frente a los problemas en las cadenas de distribución globales, y en agosto nombró incluso a John Porcari como “zar” encargado de aliviar la congestión en los puertos.