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  Por el libro
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30 de mayo de 2019

Actualidad.rt

El estado de Oklahoma ha demandado a la compañía fabricante de medicamentos Johnson & Johnson por utilizar marketing engañoso para comercializar analgésicos adictivos que han impulsado la crisis de opioides en EE.UU. El juicio se inició este martes y es el primero de más de 2.000 procesos judiciales que enfrentan varias farmacéuticas por el mismo motivo, informa Reuters.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., en el año 2017, los opioides, incluidos los analgésicos recetados y la heroína, provocaron la muerte de 47.600 personas por sobredosis en el país norteamericano.  

Reggie Whitten, uno de los abogados estatales, asegura que los costos para paliar las acciones de las compañías en la esfera pública alcanzan los 13.000 millones de dólares y el proceso puede prolongarse dos décadas. Por su parte, el procurador general de Oklahoma Mike Hunter señaló que "esta es la peor crisis de salud pública obra del hombre en la historia de nuestro estado".

La demanda multimillonaria que enfrenta Johnson & Johnson está vinculada a la venta de los analgésicos Duragesic y Nucynta. De acuerdo a otro de los abogados del estado, Brad Beckworth, estos productos fueron comercializados como "seguros y efectivos para el dolor cotidiano" pero minimizaron suscaracterísticas adictivas.

Asimismo, Beckworth aseguró que esta farmacéutica, junto a otros fabricantes como Purdue Pharma LP y Teva Pharmaceutical Industries Ltd, emplearon estrategias fraudulentas de comercialización a partir de la década de 1990 para presionar a los médicos a recetar más opioides.

Sin embargo, el estado de Oklahoma llegó a acuerdos extrajudiciales con las dos últimas empresas, acordando compensaciones de 270 y 85 millones de dólares respectivamente.

Mientras tanto, se mantienen las acusaciones contra Johnson & Johnson. Ello a pesar de que la defensa de la compañía ha negado los cargos y asegura que sus tácticas de mercadeo fueron adecuadas, pues sus medicamentos llevaban etiquetas aprobadas por la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. que advertían de los riesgos adictivos.