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  Por el libro
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27 de abril de 2018

Primera Hora

Lo peor del caso es que nadie se hace responsable.

Es un hecho que en las carreteras del País no cabe un boquete más, por lo que no es de extrañarse que estemos siendo invadidos por las primeras víctimas de esta realidad: los miles de neumáticos que pierden su vida útil y pasan a convertirse en un desperdicio peligroso mucho antes de lo esperado.

El deterioro de las carreteras y la gran cantidad de escombros, como clavos y tornillos que el huracán María nos dejó regados como si fuera confeti de cumpleaños, son los principales causantes de que hoy día tengamos miles de gomas acumuladas por toda la Isla. Y, para completar la ecuación, los Centros de Acopio temporeros que la Junta de Calidad Ambiental (JCA) estableció en el 2015, con el fin de combatir la emergencia del zika, están cerrados.

PUBLICIDADPrimera línea de batalla

Los primeros que enfrentan el problema son los dueños de las gomeras, quienes han visto aumentar sus ventas por las circunstancias actuales de las carreteras, pero también tienen que lidiar con el alza desmedida de neumáticos inservibles que se acumulan en sus establecimientos, lo que conlleva un gasto de operación mayor.

“Nosotros somos los que disponemos de ellas. En mi caso, tengo que pagar $150 semanal para que se lleven las gomas. Es una situación bien difícil. Incluso, hay personas que nos tiran gomas en el espacio que tenemos nosotros para almacenar las nuestras”, indicó Luis Lebrón, propietario de El Cuarto Bate Tire #1 y #2 en Fajardo.

Por su parte Camille Figueroa, de Rodríguez Tire en Ceiba, tiene que hacer sacrificios para disponer de los neumáticos. En su caso, este proceso supone un gasto y una pérdida de tiempo e ingresos, ya que constantemente tiene abandonar sus labores para transportar las gomas hasta la zona metropolitana.

Otros de los malabares que tienen que hacer los comerciantes es incurrir en gastos adicionales para almacenar los neumáticos hasta que pueden conseguir el transporte para llevarlos a reciclar. Tal es el caso de Ivelisse Marcano, gerente de la Gomera del Este en Fajardo, quien por falta de espacio en su local se ha visto en la necesidad de conseguir camiones para almacenar las gomas en su establecimiento y luego despacharlas a lugares distantes por un costo que ya le hace insostenible.

“Todas los comercios y compañías, grandes o pequeñas, estamos confrontando problemas con esta situación. En el área este estamos en el olvido, porque ya no contamos con el centro de acopio de Humacao, pues la JCA lo cerró. Ahora la compañía de reciclaje más cercana es en Trujillo Alto y la otra opción es Guayama. Esto es demasiado”, indicó Marcano.

La historia es similar en cada una de los establecimientos visitados, pero en el caso de la Gomera Vista del Convento de Fajardo, su propietario Gabriel Díaz ha tenido que habilitar un centro de almacenamiento la PR-3, donde dice tener miles de gomas acumuladas.

“Ahora mismo, sin mentirte, tengo como 20 mil gomas en un almacén y seguimos sumando. Las tengo allí en lo que nos abren un Centro de Acopio, porque antes había uno en Ceiba y yo las llevaba allí todos los días. Pero cuando lo cerraron en septiembre se formó el revolú de que nadie está recogiendo gomas y entonces se comienzan a almacenar. Llamé al centro de acopio de Humacao y también cerró. Yo no tengo problema con alquilar un camión para eso, porque primero es la salud de la gente. Pero lo que el gobierno está esperando es que se meta un brote de mosquitos para entonces hacer algo”, comentó Díaz, quien dice estar incurriendo en gastos adicionales para la fumigación del almacén que está justo al lado de un concesionario de autos y cerca de las urbanizaciones, Santa Rita y Quebrada Vueltas en Fajardo.

 

Ante este panorama, los propietarios de gomeras se cuestionan a dónde van a parar los fondos que se cobran cuando entra un vagón de neumáticos a Puerto Rico, pues según explican el distribuidor debe pagar el valor del vagón, más los arbitrios y un impuesto adicional por cada goma, dependiendo de su tamaño.

Se les cobra $1.65 por las gomas que llegan hasta el tamaño 17”, las que son de 18” hacia arriba tienen un impuesto de $7, y si son más grandes -de 22”-, el impuesto para su reciclaje es de $12 cada una. Al momento de la venta, los distribuidores le pasan ese costo a los dueños de gomeras.

“El gobierno no quiere pagar por el reciclaje de gomas, pero es mucho dinero que pagamos para eso, y encima tenemos que seguir pagando para sacar las gomas de aquí. La JCA le da permisos a esas compañías de reciclaje para que recojan las gomas y se supone que les paguen. Pero no están pagando y los centros de acopio también están cerrados. ¿Entonces, qué hacemos?”, sostuvo Ivelisse Marcano.

¿De quién es la responsabilidad?

Tania Vázquez Rivera, secretaria de la JCA, indicó que su agencia no tiene responsabilidad directa en el manejo y disposición de neumáticos en la Isla.

“Nosotros no trabajamos con los transportistas, no recogemos las gomas, solo les pagamos a los exportadores, que son las personas que reciben esas gomas de las gomeras, las compactan y las sacan de Puerto Rico. Lo único que hacemos dentro del ciclo del neumático en Puerto Rico es emitir permisos a las gomeras y pagar para que los exportadores saquen esas gomas compactadas del País”, aclaró la también Secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.

No obstante, los fondos para fines de reciclaje de neumáticos sufrieron un duro golpe por la situación fiscal del País y la cuenta para dicho propósito, manejada por la JCA, actualmente cuenta con alrededor de $2 millones. Según dijo la secretaria, la congelación y reducción de fondos por parte de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) afectó el pago a los exportadores y están a la espera del nuevo presupuesto que les sea asignado por parte del Departamento de Hacienda.

“Nosotros llevamos meses peleando para que nos suelten fondos porque había unas obligaciones pendientes y después de muchas luchas lo que nos han liberado son $2 millones”, detalló la titular.

A pesar de esto, la JCA, como ente regulador, tiene la responsabilidad de velar porque la cantidad de neumáticos que acumula cada establecimiento no sobrepase ciertos niveles, según lo aprobado en sus permisos. Pero, el aumento desmedido en la demanda de gomas a causa de las malas condiciones en las carreteras del País, resulta en una grave y evidente amenaza para el ambiente y la salud, por lo que la JCA dice estar manejando cada caso.

“Cada gomera tiene una cantidad específica de neumáticos que pueden almacenar para ser desechados. Cualquier instancia donde ese permiso no se cumpla, la JCA puede emitir los remedios que nos permite el reglamento. Una vez pasa el huracán María, tratamos de buscar soluciones en lugar de multar a la gente. A los que se ha multado es porque varias veces han violado la ley o porque eran violaciones mayores no relacionadas directamente al huracán. Pero, el problema mayor es que en otras jurisdicciones no permiten las gomas cuando llegan a cierto grosor, pero en Puerto Rico las reciben y los gomeros las revenden. Es un problema porque está entrando una goma de baja calidad que no te va a durar mucho y eso crea un desperdicio mayor”, denunció la secretaria.