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  Por el libro
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28 de noviembre de 2017

Noticel

Entre los subcontratistas de Whitefish Energy Holdings trabajando en Puerto Rico hay una compañía que se especializa en el ensamblaje de torres de transmisión que no están autorizados a hacer negocios en Puerto Rico y cuyos propietarios se declararon culpables de malversación en el 2014.

Se trata de A&J Steel, una compañía cuya participación en la reconstrucción de la red eléctrica fue revelada en las comunicaciones entre la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y Whitefish que fueron divulgadas por el Comité de Recursos Naturales de la Cámara federal. A&J Steel es propiedad del matrimonio entre Antoinette Greenlee y James Greenlee, procedentes del estado de Nuevo Mexico donde se fundó la compañía.

Según confirmó la AEE a este medio, A&J Steel actualmente se desempeña como subcontratista de Whitefish. Una de las exhibiciones de los documentos congresionales especifica que ellos comenzaron a proveer servicios el primero de octubre, menos de una semana después que la Autoridad y Whitefish ratificaran su acuerdo original.

Dichas exhibiciones ilustran la primera semana de trabajó que facturó A&J a Whitefish, en la cual cobraron $110,457.61 entre horas facturadas por 10 empleados. Las tarifas de Antoinette – la gerente de proyectos - y James – el gerente de construcción – son las más altas a $150.35 por hora y $192.61 por hora extra.

Curiosamente, sus tarifas no concuerdan con aquellas fijadas entre Whitefish y la Autoridad, que establece cuantías aun más altas para sus subcontratistas. También pagaron el 7% de impuesto al ingreso que aplica en Puerto Rico.

No obstante, aunque A&J Steel ha hecho trabajos tanto en Nuevo Mexico como en Texas – donde actualmente residen los Greenlee – en Puerto Rico su empresa no está registrada ante el Departamento de Estado. Aunque son subcontratistas de Whitefish, que sí están registrados a nivel local, la portavoz de la Oficina del Contralor, Lisandra Rivera, confirmó a este medio que: “Si el servicio del subcontratista se va a proveer en Puerto Rico, el subcontratista debe estar autorizado para hacer negocios en Puerto Rico con el Departamento de Estado”.

Por otra parte, en el 2011 los Greenlee enfrentaron una querella por malversación de fondos por parte de Robert Aragon, propietario de Post Tension Reinforcement Services y padre de Antoinette. Ambos emitieron pliegos de culpabilidad por malversar casi $900,000 entre el 2010 y el 2011 más dos cargos por evasión contributiva.

Los cargos se les radicaron cuando el matrimonio estaba de vacaciones en un crucero, pagadas con el dinero apropiado, según un comunicado del Departamento de Impuestos y Recaudo de Nuevo Mexico.

Facturas cuestionables

Una de las observaciones que emitió el Comité de Recursos Naturales de la Cámara federal sobre la exhibición de las facturas de A&J fue que el contrato enmendado de Whitefish proveyó para una semana laboral de 16 horas de trabajo diario, los siete días de la semana. “Algunos subcontratistas aparecen facturando a la AEE por casi cada hora que estuvieron en Puerto Rico”, indicó una comunicación del staff de Supervisión e Investigaciones al presidente de ese comité, Rob Bishop (R).

Las facturas cubren los trabajos efectuados por James Greenlee en Puerto Rico, y Antoinette Greenlee en Nuevo Mexico y Texas desde el 2 de octubre hasta el 7 de octubre. Según la descripción del trabajo hecho escrita en las facturas, James se encargó de las primeras reuniones entre su compañía, la AEE y Whitefish, mientras Antoinette y el resto del personal – incluyendo su hijo, quien funge como oficial de seguridad – localizaron, midieron, pesaron, registraron y movilizaron el equipo de un estado a otro.

Pero las descripciones del trabajo hecho en esos seis días no son del todo claras, mientras las larga horas reportadas levantan dudas sobre su veracidad.

NotiCel intentó comunicarse con los Greenlee para que pudiesen presentar su perspectiva sobre este asunto y su relación de trabajo con Whitefish en el contexto de la reconstrucción del sistema eléctrico. Sin embargo, cuando este medio se comunicó con su secretaria, Olivia Izzolo, para dar seguimiento a la solicitud, dijo que no hablarán sobre el asunto y enganchó repentinamente.

Las facturas, no obstante, cuentan que al llegar a Puerto Rico el 2 de octubre, James se reunió con la AEE para discutir planes para el proyecto y después se reunió con Whitefish, facturando casi 18 horas ese día. El próximo día se reunió de nuevo con la AEE quienes le cuestionaron sobre su compañía y señaló que tendría que reunirse con Andy Techmanski – propietario de Whitefish – en otra reunión con la AEE.

De hecho, ese día James resaltó que no está seguro si su compañía tiene materiales suficientes para la tarea adelante.

Entretanto, ese 3 de octubre en Texas, Antoinette y Dylan Greenlee esperaron en la oficina corporativa en ese estado para recibir equipo que se estaba transportando desde sus facilidades en Nuevo Mexico. Ambos facturaron 21 horas de trabajo ese día.

El jueves 5 de octubre James facturó por 18 horas de trabajo, reportadas entre las 6:00 de la mañana hasta la medianoche. Según la descripción, él esperó hasta las 10:30 de la mañana para recibir un “pin” de GPS para la localización de una planta generatriz en el sur de la Isla, la cual no especifica. Tras una reunión en la planta y un recorrido del área dónde construirán torres, regresó al hotel, cenó y recibió llamadas de su equipo en Estados Unidos hasta la medianoche.

James también reportó el viernes una hora de salida a la medianoche, con 18 horas registradas. Ese día escribió que estuvo 4 horas esperando en el almacén de materiales de la AEE, regresó al hotel Intercontinental donde cenó y tuvo una reunión hasta la medianoche, aunque no dice con quién.

El sábado 7 finalmente llegó parte de su equipo, incluyendo Antoinette, a Puerto Rico. Indicó que alquiló un vehiculo Jeep para reunirse con una compañía de gruas y después fueron a Arecibo a evaluar los daños en las carreteras. Antoinette trabajó la documentación de trabajo requerida para el trabajo y ese día fueron introducidos a un tal “Lyman” quién se unió al equipo.

Ese día, James facturó por 18.5 horas de trabajo y Antoinette 17.5 – total de horas que también facturaron los otros dos miembros del equipo, Leonard Sanchez y Brian Johnson.